La temporada de lluvias cambia por completo las necesidades de tus plantas. Con menos luz directa y mayor humedad ambiental, el riego y la fertilización deben ajustarse para evitar el exceso de agua y la pudrición de raíces.
1. Reduce la frecuencia de riego
Con más humedad en el aire, el sustrato tarda más en secarse. Mete el dedo dos centímetros en la tierra: si sigue húmeda, espera.
2. Alimenta con Foliáceo
Un fertilizante orgánico líquido como Foliáceo aporta nutrientes de absorción rápida sin saturar el sustrato. Aplícalo cada dos semanas durante el crecimiento activo.
Tu cultura botánica empieza por entender los ritmos de cada estación.